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9 consejos para dejar de gritar ¡y ser una mamá zen!

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Muchas de nosotras nos prometimos nunca gritar a nuestros hijos… y ahora nos vemos ¡a los gritos! ¿Qué cambió en nosotras desde ese propósito durante el embarazo de nunca gritar hasta el presente? Veamos juntos algunas ideas para dejar de gritar y convertirnos en una mamá zen… o al menos más tranquila y relajada.

9 ideas para dejar de gritar a los niños

Educar sin gritar no es sencillo porque ¡a veces perdemos la paciencia! Pero que no sea sencillo no significa que sea imposible. Sí, como lees, es posible educar sin gritar. Veamos algunas ideas para dejar los gritos aparcados… ¡bien lejos de casa!

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Vía: Scott Howse

1. Evita dar una respuesta en el momento

A menos que sea algo imperativo, claro. Pero si tu hijo te pregunta algo que necesitas reflexionar, tómate tu tiempo. Explícale que debes pensarlo, incluso si tu peque tiene 2 o 3 años, puedes indicarle en qué momento le darás su respuesta (después del baño, antes de dormir…). ¿Por qué te recomendamos esto? Pues sencillamente porque a veces los peques son agotadores con sus preguntas y responder continuamente puede hacernos perder los estribos… y gritar. Además, si la respuesta termina siendo no, seguramente estés más tranquilo si tu hijo hace una rabieta y podrás manejarla mucho mejor y sin enfadarte.

2. Acepta al otro como es

Y no nos referimos solamente a tus hijos, sino también a tu pareja. Algunas personas son más sensibles que otras, algunas más «dispersas». No te dejes llevar por la frustración y comiences a gritar, trata de entender que sois personas diferentes, con distintas maneras de gestionar y percibir situaciones. ¡Verás que esto te ayuda a mantenerte más tranquila!

3. Cuida de ti misma

Vale, lo sabemos: las mamás no solemos tener tiempo para nada pero ¡no nos referimos a un día de spa (aunque qué bien nos sentaría a todas, ¿verdad?). Intenta tomar un baño o una ducha, a solas, sin peques mirándote, ponte cremas, da un paseo sola, date un capricho, lee un libro o lo que se te ocurra. Tener tiempo para uno, aunque más no sea media hora, es una buena manera de reconectarse con el yo interior, dejar de lado el estrés y los enfados y evitar así los gritos.

4. Disfruta de los buenos momentos

Muchos de nosotros padecemos los malos días pero cuando tenemos un momento o un día feliz, quizá pase casi casi desapercibido. ¡Invirtamos la tendencia! ¿Cómo? Si tus hijos están de buen humor, acompáñalos jugando o paseando, disfruta con ellos en lugar de fregar el piso (que no pasa nada por dejar de limpiar una tarde). La vida está hecha de momentos, ¿por qué no vivir al máximo aquellos felices aunque cotidianos?

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Vía: Elvis Kennedy

5. Haz de cualquier momento ¡un juego!

Muchas veces gritar es nuestra respuesta frente a la frustración. A ver si te suena esta situación: son las 8 de la noche, los peques están cansados, el suelo está repleto de juguetes y nadie quiere ordenar. Pides una, dos, tres veces que ordenen y ¡ninguna respuesta! Pierdes la paciencia y ¡gritas!

¿Nuestra propuesta? Lanza un desafío a tus hijos: ¿quién puede juntar más juguetes en 5 minutos? Diles que tú ganarás, verás cómo comienzan a recoger todo. Lo mismo vale para hacer la limpieza: pon música y dales un trapo para limpiar los muebles. ¡Jugando hasta lo más aburrido es divertido!

6. Cuenta hasta 10… o haz rayitas

Concentrarse ayuda a enfocarse y disminuye el enfado. Por eso siempre nos decían de pequeños: «cuenta hasta 10». Bueno, si contar no te ayuda, prueba con este truco que nos han comentado: coge una hoja de papel y una lapicera y dibuja rayas paralelas, luego cruza otras rayas… Así hasta que sientas que estás tranquila. ¡Funciona!

7. Tu familia no es perfecta… y tú tampoco

No es fácil aceptarlo pero ¡no somos perfectos! Saberlo y tenerlo presente es lo que necesitamos para evitar gritar. ¿Al peque se le ha caído el zumo luego de que le has dicho que tenga cuidado? No es tan grave, seguro que tú también has tenido algún accidente. Tener presente las propias imperfecciones nos hace más tolerantes a los errores de nuestra pareja y nuestros hijos.

8. Toma dos minutos en algún lugar tranquilo para ¡no gritar!

A veces pese a todos tus esfuerzos, el enfado va más allá y no hay manera de calmarlo. Evita gritar tomándote unos minutos a solas. Pon la mente en blanco, deja de lado lo sucedido, sólo respira y concéntrate en el subir y bajar de tu pecho. Lava tu rostro y presta atención a la sensación fresca sobre tu piel. ¿Te sientes mejor?

9. Busca el contacto visual con tus hijos

No hables con tu hijo desde otra habitación o mientras tú y él hacen cada uno una cosa diferente. Si necesitas que te escuche, deja lo que estás haciendo y acércate, ponte a su altura y haz que te mire a los ojos. Verás cómo así presta atención y ¡evitarás repetir las cosas una y mil veces!

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